Un informe elaborado en conjunto por dos facultades de la UBA reveló que dos de cada diez adolescentes ignoran por completo a la televisión y el 65% se conecta entre dos y 12 horas diarias a Internet, fundamentalmente desde sus teléfonos celulares.
El ejercicio es simple: hágalo usted mismo -si se pone una mano en el corazón y se reconoce adolescente- o con alguno de sus hijos. Intente contabilizar las horas que pasa frente a la TV y aquellas que comparte con la pantalla de su celular y notará, aunque las últimas sean por momentos más intermitentes, que la tendencia también está cerca suyo: el consumo televisivo de los jóvenes está en franco descenso y la era tecnológica ha decidido que su remplazo, y aún más, sea el teléfono celular. ¿Aún más? Evidentemente, la pasividad de la pantalla televisiva muta en el activismo del telefonito que a ningún teen le puede faltar, desde no sólo consumen contenido sino que también lo crean y lo comparten.
Más allá del ejercicio, la tendencia se reflejó también en un informe sobre adolescentes de la Ciudad elaborado en conjunto por el Consejo Económico y Social de la Ciudad y el Centro de Estudios de Opinión Pública de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Según consignó Tiempo Argentino, el estudio, del que se desprende que dos de cada diez jóvenes porteños casi no miran TV, se realizó con 848 alumnos secundarios de escuelas públicas y privadas porteñas.
Entre los datos más importantes se reveló que casi el 18% de los porteños jóvenes ve menos de una hora de televisión mientras que un 65 % se conecta entre dos y 12 horas a Internet, fundamentalmente desde sus teléfonos móviles. Respecto del primer dato, la caída del consumo televisivo juvenil es notable: apenas cinco años atrás, sólo el 9,6% de los chicos argentinos de entre 13 y 17 años miraba menos de una hora diaria de televisión en días laborables, según la Encuesta a Adolescentes sobre Consumo de Medios que Unicef realizó en las grandes urbes de todo el país.
"Lo que está claro es que la TV ya no es el arma ideal para enfrentar a los rebeldes jovencitos. Ahora, quizás, sea mejor mandarles un mensaje por Whatsapp".
“En la medida en que soporten mirar programas y leer en una pantalla cuyo tamaño es el del teléfono, todo lo demás es incómodo. Ellos miran tranquilos su serie y el resto de la familia hace su vida. Es un avance en la tendencia del consumo y en la producción de contenidos”, le explica a Tiempo José Luis Fernández, semiólogo y director de la publicación Letra. Imagen. Sonido. Ciudad mediatizada.
Como explica el especialista, la nueva tendencia excede el consumo y, en ese sentido, supone una expansión de modalidades de intercambio a partir de las nuevas posibilidades tecnológicas. El informe de la UBA, en ese sentido, explicita las actividades (enumeradas en categorías no excluyentes) que los adolescentes realizan mientras están conectados a Internet: casi el 67% está en Facebook; el 65,8%, en Youtube; el 42,33%, en Twitter; el 22% busca información para el colegio; el 21,7% chatea con sus amigos; el 21% baja música; el 18% está en otras redes sociales y el 15% juega online.
Fernández, en ese sentido, expone tres características de esta nueva tendencia que se impone. “Lo que veo es que, en este uso del celular por parte de los más jóvenes, las redes son más locales y primarizadas que sociales, existe un consumo intensivo de ficción televisiva, además de Youtube, y hay una fuerte mediatización del sonido, con textos grabados de música y voz –explica el docente de la UBA-.
Una evidencia más de esta realidad teen que parece haber llegado para quedarse se desprende de otro informe, realizado esta vez por el instituto independiente Pew Research Center, según el cual un 65% de los padres de adolescentes de entre 13 y 17 años en Estados Unidos priva de Internet o del teléfono celular a sus hijos para castigarlos. La encuesta, llevada a cabo entre 1.060 padres, también reveló que un 55% limita el tiempo que sus hijos permanecen conectados.
El cambio de la tendencia de consumo y el avance en cuanto a la producción de contenidos que ofrece el teléfono celular parece, a su vez, imponer una interacción digital más continua que busca ser contenida, de algún modo, por los padres de los adolescentes. Y si bien se trata de una realidad en cambio permanente, lo que está claro es que la TV ya no es el arma ideal para enfrentar a los rebeldes jovencitos. Ahora, quizás, sea mejor mandarles un mensaje por Whatsapp.
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