“Son fotografías casi siempre en situaciones alegres, contrapuestas con las actuales, que si bien carecen de la espontaneidad y frescura de los originales sí tienen una carga simbólica muy fuerte, puesto que marcan cómo ha cambiado el que está y cómo podría haber cambiado el que no está” explica Gustavo Germano.
La serie comienza con un par de fotografías del fotógrafo, él junto a sus tres hermanos en la infancia, a su lado, la nueva fotografía registra tres rostros maduros y cansados, Eduardo Raúl Germano, ya no está ni estará en la imagen fotográfica, en el cuadro del presente. Pasado y presente se contraponen violentamente, emocional y sensiblemente al ser concientes de la ausencia, con toda su contundencia, del espacio en blanco.
por Florencia Larralde via aletheia
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